No definas lo que es por aquello que lo invade.
No confundas el volumen con su sombra.
De lo que dices despoja el quién, el cómo, el cuándo y el dónde.
No es violento el venerable mundo, hay violencia en él: parásitos que devoran sin sembrar, egos fétidos.
Que algo semejante no suceda con tu ánima, enfrenta voluntario el sufrimiento, vierte amor en tus gusanos para
que desplieguen cuatro alas perfumadas.
Pueda tu fortaleza agresiva convertirse en templo sin muros.
Alejandro Jodorowsky
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