Buscar este blog
lunes, 15 de marzo de 2010
Le hicieron pasar a una sala donde había ordenadores. Se sentó frente a uno de ellos y una profesora le indicó que rellenara unos formularios de un programa informático de última generación que se encargaría de averiguar su futuro profesional.
Una hora después el adolescente ya tenía los resultados, el ordenador le mostraba las dos vías de éxito en su vida
Sin embargo, salió de aquella sala mucho más confuso de lo que había entrado. ¿Cómo se evalúan las emociones?, se preguntaba. ¿No importa nada lo que siento? ¿Y mis deseos? ¿No hay parámetros que los evalúen?
La profesora entró nuevamente en la sala y sin mirar al chico dictó sentencia: “Esto es lo que hay, a ti te toca decidir: A o B “
Como nadie lo había visto nunca decidió hacerse actor, una opción no contemplada por el programa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario